Hijo de Enoc – Extracto 10

Hijo de Enoc – Extracto 10

 

Acabé de construir el P.E.M. y lo guardé con cuidado en una pequeña caja que coloqué junto a las demás cosas que tenía que llevarme. Acto seguido me paré de repente a darle vueltas a lo que estaba por venir, demasiadas, probablemente, pero sin duda alguna era algo necesario, al fin y al cabo todo podía salir mal, y entonces no habría manera de volver atrás y solo quedaría el arrepentirse por no haberle dado las suficientes vueltas; así que decidí pensarlo detenidamente, hasta tenerlo claro. Si iba a hacer lo que iba a hacer, tenía que estar seguro, y durante un par de segundos dudé, pero finalmente me decidí, pues como bien dije, era mi única oportunidad para hablar con Rótuar, tenía que aprovecharla, además, si había ocurrido esa serie de acontecimientos que me había llevado hasta él por algo sería.

Solo iba a estar fuera uno o dos días como máximo según lo que tenía planeado, así que pude meter sin problemas todo lo que tenía que llevarme en una mochila, y una vez ya lo había preparado, llamé para reservar y tramitar lo de la scooter para tenerla lista e ir a recogerla el jueves, y durante el resto de la semana entrené como si fueran los últimos días antes de una gran batalla.

No comenté nada a nadie, sobre todo porque quería ir solo, aunque también porque quería evitar tener que mentir y que se pusieran a investigar para intentar averiguar qué ocultaba, así pues, lo mantuve todo en secreto.

Días más tarde llegó el momento de irse. Era jueves 12 de noviembre y la presentación era a las 20:00. Supuse que me tocaría seguramente correr un par de veces, así que me vestí con un pantalón de chándal negro, una camiseta cómoda también del mismo color y unas buenas zapatillas de correr. Cogí la mochila entonces y fui a la estación de tren. Volvería al día siguiente, así que le dije a mi madre que me quedaría a dormir en casa de un amigo con quien iría a comer por ahí. Probablemente se creyó que comería por ahí con un amigo, pero no que me quedase a dormir en su casa, sino que lo haría con una “amiga”, que seguramente pensaría que es mi novia o algo parecido y luego me daría la vara preguntando y mareando sobre el tema. Pero me daba igual, era la mejor manera de quitarme de encima el hecho de tener que explicar por qué iba a pasar la noche fuera yo solo en otra ciudad, así que no importaba, y más todavía teniendo en cuenta que si mi plan salía como esperaba, nada, absolutamente nada, iba a importar entonces, pues todo estaría bien.

Llegué a la estación, compré el billete, y subí al tren de las 15:07. No suelo comprar el billete en la estación, en concreto porque nunca suelo llegar a tiempo para hacerlo, pero ese día era necesario ya que no quería llamar la atención y decirle al revisor que había llegado tarde para comprar el billete teniendo en cuenta que era un viaje largo, más o menos de unas 3 horas, y a pesar de que podía parecer una buena manera de hacer como que no tenía nada planeado, en realidad era un canteo muy grande, y pasaba de tener que responder preguntas, que me intentaran cobrar más de la cuenta haciéndose los listos o que incluso intentaran hacerme bajar antes de llegar basándose en leyes infundadas e inexistentes; desde luego, cualquiera de esas hipotéticas situaciones, sobre todo la tercera, no eran buena idea si quería pasar desapercibido.

A las 18:15 llegué a la estación, todo iba bien, quedaban casi dos horas para la presentación, así que fui a alquilar la scooter. Era perfecta, justo como me había imaginado, sencilla y discreta, y hasta me entró la mochila en el guardacascos como había planeado. Además con lo de la licencia no hubo ningún problema, dio el pego totalmente así que todo genial.

Salí de allí en torno a las 19:00 y me dirigí directamente al sitio donde tendría lugar la presentación, una pequeña librería llamada Librus, situada en la plaza mayor de Írnadd.

Írnadd era una ciudad muy grande, demasiado, sin duda, y perdida por tanto en muchos sentidos; aunque en verdad, posiblemente recuperable en un futuro gracias a gente como Rótuar.

La plaza, con una mísera estatua en medio sin un solo árbol, con algún que otro banco suelto por ahí y una gran extensión, no tenía mucho que ofrecer salvo consumismo de todo tipo. Sin duda alguna, era un buen ejemplo de cómo no se debe aprovechar el espacio, aunque eso desde luego no era ningún consuelo.

Eran las 19:25 cuando aparqué, así que me senté en un banco y repasé mentalmente todo el plan una y otra vez hasta que lo pude visualizar con total perfección.

-Sí, todo va a salir bien –pensé entonces convencido una vez lo vi claro.

Eran ya casi las ocho, y la zona sur de la plaza, donde estaba la pequeña librería donde haría la presentación Rótuar estaba llena, pero curiosamente no había cercos de seguridad ni ningún segurata, a pesar de los problemas que había tenido Rótuar en anteriores ocasiones como ya conté. Pero era probable que la pequeña librería no hubiera tenido presupuesto para contratar a nadie, y lo más seguro es que Rótuar hubiera hecho que los del establecimiento se despreocupasen. Al fin y al cabo ya llevaba dos guardaespaldas.

Faltando un minuto para las ocho llegó Rótuar escoltado por sus dos guardaespaldas, quienes se abrieron paso entre la multitud para poder entrar en la librería. Esta, pequeña y apartada, era uno de esos comercios independientes que no era franquicia de nadie, uno de esos establecimientos en los que se trabaja para uno mismo y familia, compitiendo como se puede con las grandes cadenas existentes para dicho producto. Me pareció un gran gesto por parte de Rótuar el hacer la presentación allí y no en otra en la que los empleados van a cobrar lo mismo con o sin ella, teniendo en cuenta que seguramente le habrían pedido en todas que lo presentase en la suya.

Entré y poco después comenzó la presentación. El libro se llamaba Vidas Alternativas y como comenté, no tenía ni idea de qué iba. Bueno, ni yo ni nadie, pues Rótuar había decidido mantener totalmente en secreto toda la trama hasta el día de la presentación, no sabía si para darle emoción o para qué, la verdad, pero el caso es que eso era lo que había hecho. Lo enseñó y anunció que se pondría a la venta ese día en exclusiva, firmado y dedicado por él, por supuesto, en la librería Librus, y fue entonces cuando se supieron las primeras nociones de Vidas Alternativas.

Si después de escuchar de qué iba aún crees en las casualidades, allá tú, pero desde entonces si yo tenía aún alguna duda respecto a si existían, supe con total certeza que no, y puede que digas ¿por qué? Pues porque Vidas Alternativas cuenta la historia de un chico que descubre una conspiración gubernamental que atentará contra el mundo en un futuro cercano,  una conspiración a nivel mundial contra la que el chico decide luchar reuniendo a un grupo de personas que piensan igual que él y que, por tanto, también quieren luchar para salvar el mundo cueste lo que cueste, llevando mientras una doble vida, siendo por una parte esa persona que lucha por los demás y, por otra, un adolescente, despreocupado y egoísta con las hormonas alborotadas, que pasa por la vida sin pena ni gloria.

Continuará…

 

Este extracto se encuentra protegido bajo la licencia (CC BY-NC-ND 4.0), puedes consultar los detalles de la misma a través del siguiente link:

https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0

 

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